El destino del SS America: de lujo a naufragio en Fuerteventura

Recorre la trayectoria del SS America, desde su lujo como transatlántico hasta el detallado naufragio en Fuerteventura en 1994.

El enorme casco oxidado de un transatlántico yace varado en la árida costa de Fuerteventura.

El SS America es más que un barco; es un testimonio de la ingeniería marítima de la época, una pieza de historia que transitó desde el lujo opulento hasta convertirse en un trágico naufragio en las costas de Fuerteventura. Para comprender el destino de esta majestuosa nave, es necesario recorrer su fascinante cronología. Este artículo detallará la vida completa del SS America, desde su concepción en los años treinta hasta el momento en que las tormentas y las negligencias sellaron su destino en la playa canaria. Analizaremos su evolución, su servicio militar, su segunda vida como crucero, y responderemos con rigor a la pregunta de qué destino tuvo el SS America después de su hundimiento.

El diseño y la primera vida lujosa

Diseñado por William Francis Gibbs de la firma Gibbs & Cox, el SS America fue concebido como un emblema de lujo y potencia para la compañía United States Lines, con el apoyo de Eleanor Roosevelt. Su construcción, realizada en bronce y aluminio, reflejaba la ambición de la época. Este buque era una maravilla tecnológica: medía 220,8 metros de eslora y 28,7 metros de manga, y disponía de un desplazamiento de 35 440 toneladas. Su capacidad original incluía 1046 pasajeros y una tripulación de 643 hombres, y podía alcanzar una impresionante velocidad máxima de 24,5 nudos, casi idéntica a su predecesor, el SS United States.

Aunque fue bautizado el 31 de agosto de 1939, su viaje inaugural se vio forzado a posponerse debido al inicio de la Segunda Guerra Mundial, alterando drásticamente la trayectoria que tenía reservada.

El servicio militar durante la Segunda Guerra Mundial

El enorme y oxidado naufragio del SS America cerca de la costa de Fuerteventura.

La emergencia mundial transformó la misión del SS America. En 1941, el buque fue reincorporado y se rebautizó como USS Westpoint, siendo pintado con camuflaje para cumplir una función militar crucial. Durante los años 1941 a 1945, operó en servicio de transporte, siendo encargado de trasladar a miles de soldados. Su función fue vital en la logística de la guerra; realizó aproximadamente 60 viajes de traslado, evacuando cerca de 483 000 soldados y cubriendo una vasta distancia de 350 000 millas náuticas a lo largo del Atlántico. Esta etapa no solo puso a prueba su resistencia física, sino también su importancia estratégica en el teatro de operaciones de la Segunda Guerra Mundial.

La transición a la vida civil y la decadencia

Tras la guerra, el SS America fue restaurado, devolviéndole su esplendor original y retomando su verdadero viaje inaugural el 14 de diciembre de 1946, navegando en la ruta Nueva York-Cobh-El Havre y Southampton. Entre 1946 y 1964, el buque mantuvo una ruta regular cruzando el Atlántico, hasta que fue gradualmente reemplazado por la creciente eficiencia de los aviones comerciales.

En 1964, el SS America fue retirado del servicio comercial y adquirido por la naviera griega Chandris Lines. Fue rebautizado como SS Australis. Esta nueva fase implicó una modernización y ampliación sustancial, permitiendo que su capacidad se incrementara a 2300 pasajeros. En 1965, el buque emprendió su primer viaje con esta nueva capacidad, transportando a 300 000 pasajeros. Sin embargo, a lo largo de los años, el buque continuó cambiando de manos y nombres, siendo conocido como SS Italis y posteriormente como SS Alferdoss.

Lamentablemente, el paso del tiempo y el desgaste llevaron al deterioro de sus sistemas. El buque quedó sin mantenimiento por un extenso periodo de 16 años. En 1993, su situación se hizo crítica; estaba fuera de servicio en el puerto griego de El Pireo, ya que el costo de las reparaciones de su maquinaria superaba el valor actual del navío.

El naufragio en Fuerteventura

Un enorme casco de transatlántico antiguo varado y deteriorado en una costa desolada de Fuerteventura.

La última etapa de la vida del buque lo llevó a manos de un armador tailandés en 1993, quien lo compró por dos millones de dólares con la ambición de reconvertirlo en un hotel flotante de lujo en Bangkok, bajo el nombre de American Star.

El trágico final se cernió sobre el SS America el 15 de enero de 1994, cerca de las costas de Canarias. Mientras navegaba siendo remolcado por el barco ucraniano Neftegaz 67, se produjo el accidente. En ese momento, las hélices del American Star habían sido previamente desmontadas y colocadas sobre la cubierta. La combinación de la intensa tormenta y las negligencias operativas provocó que el remolcador cortara el cable de remolque, dejando al buque sin asistencia y a la deriva.

Tres días después del incidente, la deriva condujo al naufragio. El barco encalló en la playa de Garcey, en el municipio de Pájara, en la costa oeste de Fuerteventura. La fuerza del mar fue implacable. Cuarenta y ocho horas después de encallar, los embates marinos fueron tan severos que el SS America se partió en dos. Se declaró la pérdida total del buque el 6 de julio de 1994.

El destino final en la playa de Garcey

El naufragio generó una escena dramática. Tras el incidente, el casco fue saqueado por lugareños una vez que la Guardia Civil estableció un cerco en la zona. Una vez dividido, el buque adoptó un destino dual: la mitad de popa se hundió definitivamente en el océano, mientras que la mitad de proa permaneció varada en la playa, lo que lo convirtió en un conocido "barco fantasma".

El destino final del resto del SS America ha sido de lenta erosión. La sección de proa, que fue la parte visible y más icónica, fue finalmente destruida en 2007. Para 2013, el pecio ya había desaparecido de la vista, incluso dejando de ser visible en plataformas de cartografía digital como Google Maps.

En resumen, la respuesta a qué destino tuvo el SS America después de su hundimiento es una metamorfosis completa: pasó de ser un símbolo de opulencia en el Atlántico, a ser un activo militar en tiempos de guerra, un crucero de masas, y finalmente, a quedar desmantelado y consumido por el mar y el tiempo en la costa de Fuerteventura.